Tamaimos

Los sucesos acontecidos en Ceuta el pasado 30 de julio de 2026 y la situación generada hasta el día de hoy nos suscitan algunas reflexiones que compartir con quien quiera tomarlas en consideración.
- La raíz y la naturaleza de esta crisis son esencialmente internacionales. Tanto su origen –movimiento provocado por Marruecos; ordenado por EE.UU, Israel y apoyado por los gobiernos más reaccionarios de la Unión Europea– como el desarrollo del mismo –utilización como justificación para las políticas migratorias más inhumanas en no pocos países– sitúan este contexto en el plano internacional aunque tenga derivadas en Canarias y en la política interna del Estado español. En Tamaimos nos situamos en la radical defensa de la democracia desde un antifascismo consecuente por lo que observamos la crisis en Ceuta con enorme preocupación.
- Echamos en falta una perspectiva geopolítica canaria acerca de este conflicto que vaya más allá de establecer analogías poco sostenibles entre lo sucedido en Ceuta y la presión migratoria llegada del continente a Canarias durante este siglo. Canarias y Marruecos son países vecinos y debemos aspirar a una política propia no mediatizada por los intereses del Estado español en África. Para ello, habrá que encarar el problema del Sáhara ocupado ilegítimamente, las aguas territoriales y nuestro espacio aéreo llevando los intereses de Canarias en mente y no delegando también nuestros análisis y demandas en el poder central. No se nos esconde que el marco autonómico es claramente insuficiente para un envite así.
- El argumento de que “Canarias será la próxima” nos parece absolutamente irracional y sin fundamento alguno. Jamás ha reclamado Marruecos la soberanía sobre un archipiélago de más de dos millones de personas, de distinta etnia, cultura, religión, etc. Distinta es, insistimos, la cuestión de las aguas y el espacio aéreo. Agitar el “miedo a la lancha mora” no deja de ser un trampantojo interesado que esconde motivaciones que tienen más que ver con Canarias y el Estado español y que, de manera irresponsable, no sirve sino para acrecentar la xenofobia. Realismo y responsabilidad.
- Rechazamos de plano las expresiones del nacionalismo español por exacerbadas y fundamentalmente reaccionarias y acusamos a PP y Vox de ponerse irresponsablemente al frente de las mismas. El conflicto en Ceuta ha servido para impulsar las versiones más extremas del españolismo, manipulando la buena voluntad, solidaridad y empatía de gran parte de la sociedad civil en primer lugar para con las personas inmigrantes, que intentan acceder de cualquier manera a territorio de la Unión Europea huyendo del hambre, la guerra, la persecución…; pero también para con la ciudadanía ceutí, que ha visto lógicamente alterada su vida al doblarse su población en un solo día, sin apenas recursos de ningún tipo. Una política de Estado digna de tal nombre se haría cargo de la situación sin usarla como munición para llegar al poder. Quien se preste a ese juego no merece detentar el poder institucional. Resulta preocupante y requiere una urgente reflexión, por cierto, ver a algunos cargos canaristas e instituciones donde el canarismo gobierna sumarse alegre e irreflexivamente a las posiciones de la (ultra)derecha española. La españolidad o no de Ceuta (y Melilla) debe ser objeto de consulta democrática a los habitantes de esas ciudades norteafricanas y no materia de alineamiento para la sociedad canaria.
- Por último, queremos recordar que jamás vimos manifestaciones ni pruebas de solidaridad ni remotamente parecidas en ningún lugar del Estado español cuando era Canarias la que estaba desbordada por la llegada de personas migrantes en situación irregular. Más bien al contrario, durante muchos meses Canarias tuvo que hacer frente absolutamente sola a la gestión de este fenómeno, asistiendo a las descaradas pruebas de racismo institucional por el cual comunidades autónomas de todo signo político –excepto Euskadi y Cataluña en base a su “esfuerzo previo”- eludían la responsabilidad de acoger a los y las menores no acompañados. No seamos como ellos pero tampoco olvidemos.
Canarias, a 8 de septiembre de 2026