Alba Lorenzo

Marina Medina Rodríguez, conocida como Kharma, es una cantante y rapera tinerfeña originaria del barrio de Las Chumberas. Tras iniciarse en el rap con tan solo quince años, su trayectoria va desde las batallas de gallos hasta sus dos álbumes de estudio. Con más de siete mil oyentes mensuales en Spotify, canciones con más de medio millón de reproducciones y colaboraciones con artistas como Cruz Cafuné, Eazyboi y Sara Socas, la artista ha enfocado su carrera en crear un producto auténtico y creativo, junto a productores de la talla de Niño Maldito y Spinnheli, que establece su espacio dentro de la escena canaria.
RDT: ¿Dónde o en qué momento nace Kharma?
K: «Kharma nace en las batallas de freestyle, en un parque cualquiera de Santa Cruz. Me animé a ir al parque con unos compañeros del colegio que hacían freestyle y fue ahí cuando me atreví a meterme en un beat, sonó bien y me dijeron que tenía que ponerme un nombre».
RDT: ¿Por qué Kharma y no otro nombre?
K: «Siempre me han gustado mucho las religiones. Buscaba algo distinto pero reconocible y que estuviese cargado simbólicamente. En ese tiempo pensaba más en las batallas que en hacer música y el concepto de karma, “devolver lo que te dan”, está cargado de simbolismo».
RDT: ¿Cómo fue ser una artista femenina emergente dentro de un género encabezado por hombres?
K: «Yo en ese momento lo último que pensaba era en encabezar nada. Era una pibita normal que iba a rapear con los colegas al parque. Gracias a Dios no he tenido ningún problema por ser mujer. No sé si lo he tenido más difícil o más fácil, si hubiera sido un hombre al igual podría decirlo, pero nunca he sufrido ninguna discriminación. Para mí lo importante es ser artista, por encima incluso de ser mujer. Si tu producto es bueno, no importa lo que seas o cómo seas».
RDT: ¿Cómo pasas de participar en las batallas de gallos a publicar tu primer disco con tan solo 19 años?
K: «Cuando hacía batallas le buscaba trasfondo a lo que había dicho, desarrollaba los conceptos y me salía una letra para una canción. El freestyle me favoreció muchísimo a la hora de crear. Gracias a mi representante conocí a Niño Maldito y la conexión fue tanta que teníamos que hacer un disco sí o sí».
RDT: Te autodescribes como una artista muy versátil. ¿De dónde viene esa versatilidad?
K: «Ser versátil me encanta y me hace sufrir, a veces es hasta contraproducente.Viene de mi gusto y amor por la música. La música tiene un abanico tan amplio que me es imposible elegir una rama, me parece un insulto. Ahora estoy en un momento en el que me gustaría hacer algo con una forma más cerrada, pero me cuesta, siempre me desvío».
RDT: Tienes una canción con Cruz Cafuné llamada ‘Madlib Perreando’. ¿Cómo fue hacer un tema con un artista más grande en aquel momento?
K: «Fue épico. Siempre he escuchado a Cruz Cafuné, era un referente para mí. Surgió de manera natural. Yo acababa de firmar con Warner Music y comenzaron a salir pequeñas oportunidades de colaboración. Le considero un tío super campechano. Hablamos por mensaje directo, Niño Maldito produjo el beat y fluyó todo».
RDT: ¿Cómo ves el panorama de la música actual en Canarias?
K: «Lo veo nítido, activo, caliente y perfecto. Aquí lo que falta es industria. Me encantaría una industria aquí, de estudios independientes. Poco a poco. Lo importante es que hay música. Está ahí como la lava del Teide, debajo moviéndose que a puntito sale».
RDT: ¿Hay algo que no te guste de la industria actualmente?
K: «Entrar a la industria es descubrir un truco de magia. Es como si te metieras detrás de un telón y vieras a los actores maquillándose. La música es un negocio, te tiene que gustar hacer negocios. Hay veces que te toca hacer negocios con gente que a lo mejor no comparte tus gustos o no están en la misma onda. Si eres tan apasionado por la música como lo soy yo eso te baja un poco el ánimo. Es el show business».