Aniaga Afonso

Con el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) a las puertas, presentó la Comisión Europea su plan de acción para la igualdad de un lustro de duración (Gender equality strategy 2026-2030). Veamos cuáles son los puntos clave:
Calculan que aún se tardará, como mínimo, otro medio siglo para alcanzar la igualdad real dentro de la Unión Europea. La falta de igualdad real desperdicia talento, bloquea carreras y reduce la productividad.
Mención importante también a la escalada de pensamientos reaccionarios que ponen en peligro los derechos que tanto ha costado conseguir, recordando que la igualdad de género en Europa no se ha conseguido aún. En este sentido, la Comisión no hace más que refrendar su apoyo a la igualdad de género, ya desarrollada en el Roadmap for women, que fue adoptado en marzo de 2025 por todos los miembros de la Unión Europea, organizaciones civiles e internacionales.
La igualdad de género nos beneficia a todos, ya que aprovecha el potencial de toda la sociedad, no sólo de una parte de ella. Y reconoce la importancia crucial que juegan los hombres y los niños en este camino.
En el documento, de 24 páginas, se subraya la falta de estudios médicos en población femenina y el impacto que esto tiene sobre nuestra calidad de vida.
Clama al cielo que los estudios clínicos se hayan hecho, históricamente, sin considerar a la mitad de la población mundial: las mujeres. De esta forma, nuestros síntomas han sido pasados por alto, desconsiderados, confundidos y/o mal diagnosticados, en muchas ocasiones. Para garantizar la seguridad de los medicamentos para todos y todas la Comisión va a “contemplar el desarrollo de un control sistemático con perspectiva de género”.
La Estrategia 2026-2030 pone como ejemplo los riesgos cardiovasculares, muy diferentes entre hombres y mujeres.
Muchas personas todavía no saben que los indicadores de infarto en mujeres son diferentes a los de los hombres, aumentando así el riesgo de muerte para nosotras.
Se cita también la necesidad de mejorar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres (entre otros, el acceso a métodos de contracepción para las mujeres y la falta de desarrollo de contraceptivos para hombres).
El peso de la contracepción recae, en muchísimos casos, exclusivamente, en las mujeres. La píldora anticonceptiva, pese a sus largos y conocidos efectos secundarios, sigue siendo casi una obligación para la mayoría, mientras que la investigación de la píldora para hombres se frenó cuando descubrieron semejantes efectos adversos, incluso menores, a los que las mujeres llevamos sufriendo décadas. Sin duda, queda mucho por avanzar en este aspecto clave para el bienestar de ambas partes de la sociedad.
El hecho de que muchas mujeres no tengan acceso a productos de higiene menstrual a precios razonables, incluso dentro de la UE, también aparece recogido en el documento presentado, siendo estos un producto de primera necesidad y no un lujo.
A este respecto cabe recordar que sólo a partir de 2023, las compresas, tampones y demás productos de higiene menstrual, fueron testados con sangre real, en lugar de con soluciones salinas, como se había estado haciendo hasta el momento.
Lo que es muy importante de esta Gender Equality Strategy 2026-2030 es que, por primera vez, se ponen en la palestra condiciones médicas puramente femeninas, como la menopausia, la menstruación, la endometriosis y la depresión postparto, que no reciben la suficiente atención, ni médica, ni en los estudios y ensayos clínicos, menoscabando significativamente de esta manera la salud del 50% de la población. En este sentido, la Comisión Europea, iniciará una colaboración con la Organización Mundial de la Salud (WHO en sus siglas en inglés) para mejorar el acceso y la calidad de los tratamientos médicos a las mujeres, y financiará un estudio sobre los beneficios macro y microeconómicos de cerrar la brecha de salud relacionada con ciertas afecciones femeninas, como la menopausia.
Se menciona también que los abortos ilegales son un gran problema de salud pública y se insta a los estados miembros a usar fondos europeos para mejorar el acceso igualitario al aborto legal y asequible para las mujeres.
La menopausia sigue siendo territorio desconocido, para los hombres… y, a pesar de sufrirla, ¡también para las mujeres! Muchos facultativos siguen diciendo a las mujeres, frente a los síntomas, más o menos fuertes, que: “es algo normal”, “hay que pasarlo”. Y, efectivamente, es algo “normal” en tanto en cuanto es una etapa más de la vida de las mujeres, pero no es normal que tengamos que experimentar un serio menoscabo en nuestra calidad de vida, simplemente, porque no se han hecho investigaciones suficientes al respecto.
Para muchas mujeres la menstruación resulta incapacitante. Afortunadamente, el Estado español aprobó una ley que permite la baja laboral por este motivo; es aún mejorable, pero es un paso adelante. No parece muy razonable esperar que todas las mujeres sigamos rindiendo al mismo nivel y en todos los ámbitos cuando, literalmente, nuestro endometrio se está desprendiendo de nuestro útero.
Algunas de mis amigas han tardado años en ser diagnosticadas de endometriosis. Primero, fueron acusadas de exageradas, desconsideradas por los médicos y gran parte de la sociedad, mientras sufrían, y mucho, por el dolor doble: el físico y el psicológico. La endometriosis sigue siendo poco estudiada, aunque en los últimos años han aumentado las investigaciones.
La depresión postparto sigue siendo un tabú en la actualidad. Poco a poco, más mujeres van atreviéndose a hablar de ello, siempre con miedo de cómo serán percibidas (flojas, malas madres, etc.) pero, sin duda, hace falta enfrentar esta problemática desde una perspectiva valiente: la depresión postparto no sólo existe, sino que a afecta a más mujeres de las que se atreven a reconocerlo. Para ello, es necesario que las administraciones y la sociedad trabajen en conjunto. Resulta muy esperanzador que la Comisión haya decidido, por fin, mencionarla, pero ahora falta la práctica real.
El derecho al aborto sigue siendo discutido hoy en día y usado como arma arrojadiza en la mayoría de las elecciones, da igual el país. Esto significa que el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, sigue sin estar garantizado plenamente. Que la Comisión haya incluido también este apartado en su Estrategia es algo muy importante de cara a intentar blindar este derecho de una vez por todas, fuera de cualquier consideración religiosa, el derecho (que no obligación) debe existir.
La violencia machista es, desgraciadamente, otro pilar fundamental al que atender, y así lo recoge la Estrategia. Una de cada tres mujeres en la UE ha sufrido violencia de género a lo largo de su vida. Ahora mismo, la violencia de género en redes, está creciendo también, con un 99% de deepfakes de carácter pornográfico que representan y atacan a mujeres.
Canarias tiene, desgraciadamente, una de las tasas más altas del Estado en violencia machista, con una media de 32 denuncias al día. Como también han señalado ya algunos colectivos feministas, nuestra realidad insular también agrava la problemática, ya que las víctimas tienen más complicado recibir apoyo (por cuestiones logísticas), etc.
Se pretende que el sexo sin consentimiento sea considerado violación en toda la UE y se quiere facilitar la cooperación sin fronteras para condenar y actuar contra cualquier tipo de violencia de género (sexual, cibernética…).
La brecha salarial entre hombres y mujeres (con una media de 12% menos por hora para nosotras), está también contemplada entre los puntos de este futuro lustro, así como otros aspectos relacionados con la protección a los menores, el derecho a una vivienda asequible y la balanza entre trabajo y vida privada, haciendo hincapié en que los hombres cogen menos bajas para cuidar de la familia, recayendo el peso principalmente en las mujeres, y el impacto que esto tiene en sus carreras profesionales.
Asimismo, el sector de los cuidados, predominantemente femenino, sigue teniendo una salarios muy bajos, condiciones precarias, horarios imposibles y falta de oportunidades, siendo las mujeres migrantes las más afectadas y vulnerables.
Atraer a las niñas al campo de las ciencias (tecnología, ingenierías, matemáticas, ciencias en general) es otro de los puntos cruciales de esta agenda. Se quiere atraer a un millón de niñas a estos sectores, mayoritariamente masculinos, para 2028.
Pero no sólo hay escasez femenina en la ciencia, también, y mucha en la toma de decisiones importantes, en las empresas y en la política: sólo un tercio de las parlamentarias y ministras en Europa son mujeres. Las mujeres en política son, muy a menudo, el blanco de los ataques más furibundos (para minar su credibilidad y legitimidad).
En definitiva, el documento marco presenta muchos puntos que necesitan una atención urgente y una aplicación real de las medidas propuestas. Es trascendental que esto suceda: las mujeres no podemos, ni queremos, seguir siendo ciudadanas de segunda.