Aniaga Afonso

Aniaga Afonso: Preséntate
Luz Sosa: Me llamo Luz y nunca hubiera pensado que tal nombre representase tanto en la profesión que elegí, la fotografía. Aunque una no se define por lo que hace laboralmente sino por cómo se construye en la vida. Nací en Los Silos (Tenerife) y me siento muy afortunada de haber nacido en un lugar como este pueblo. Mis padres, entre otras muchas cosas, se dedicaron al cultivo del plátano, así que desde muy pronto tomé conciencia de clase. Reconozco que los valores que tengo hoy vienen muy influenciados por mi familia y la suerte de haber nacido en un entorno tan natural como es la Isla Baja.
Laboralmente, me defino como fotoperiodista, fotógrafa documental y artista visual.
RDT: Te has hecho un nombre en la fotografía en Canarias, ¿qué te inspiró a seguir esa vereda? ¿Tuviste algún/a referente canario/a?
LS: Mi formación es tanto práctica como académica: tuve la suerte de pedir una beca e irme a Madrid a estudiar, donde hice fotografía, cine y TV. Cuando empecé, yo cubría todo: política, conciertos, fiestas, cultura… y de ahí, el boca a boca. Actualmente es diferente porque internet tiene mucha fuerza. Yo, en cambio, soy muy mala con las RR.SS., siento que me pillaron tarde y no las tengo al día, y además no son tan representativas de lo que hago. Soy consiente de que si no actualizo y entro por ahí, difícilmente me van a conocer más allá de nuestras fronteras. Pero, hoy en día, puedo decir que ya llevo mucho años consolidada viviendo de la fotografía, aunque en el campo que más me interesa sea tremendamente complicado obtener financiación para llevar a cabo proyectos documentales de investigación.
Mi mayor escuela ha sido Haití. Un lugar que te pone a prueba en todos los sentidos. Siempre quise trabajar para una agencia de fotografía y República Dominicana y Haití me dieron esa oportunidad. En Haití trabaje para la Agencia de Noticias Internacional China, Xinhua y en República Dominicana colaborando con la reconocidísima Agencia Internacional REUTERS.
Haití es un país muy complicado para trabajar y moverte, ya ni te digo para vivir. En la época que yo estuve tuve la suerte de vivir en elecciones. Digo «suerte» porque hay mucha actividad para fotografiar pero la situación es peligrosa. Hay mucha violencia, armas de fuego, y eso te hace trabajar en unas condiciones anormales, con mucha tensión y también miedo. Después de Haití pensé que ya me podría ir a cualquier lugar a trabajar aunque realmente no es así, por supuesto hay lugares y situaciones peores como trabajar en una guerra, o lugar de conflicto.
He de reconocer que mis referentes siempre han sido de fuera de Canarias pero hay alguien que sí me marcó muy joven y fue la artista Vicky Delgado, con su proyecto de retratar a personas en su oficio artesanal en el sur de Tenerife. Actualmente, dentro de la fotografía contemporánea, tengo más referentes o afinidades con muchos y muchas profesionales canarias.

RDT: Tus proyectos fotográficos tienen un gran trasfondo social, ¿fue siempre así o cómo llegaste al fotoactivismo?
LS: Sí, con 15 años le dije a mi madre que quería ser fotógrafa de guerra, casi le da un yuyu. Yo, a esa edad, ya tenía mucha conciencia de lo que era justo o no, por lo que empecé a perseguir la idea de ser fotoperiodista. Aunque también se me pasaban por la cabeza carreras como antropología o sociología. En esa época no había internet y vivía en un pueblo al otro lado de la ciudad, así que las personas que nos orientaban en los institutos normalmente traían documentos informativos de carreras comunes. Pero yo quería ser fotógrafa y eso no parecía que se estudiase, salvo en el IES César Manrique, donde había un curso de formación profesional de imagen y sonido, más bien pensado en trabajar para una televisión o radio que hacer una carrera fotográfica.
Siempre pensé en la fotografía como una herramienta para documentar injusticias sociales así que llegar al fotoactivismo fue fácil.
El término fotoactivismo no era muy común, de hecho, casi que ni se entendía, al menos no tanto desde la profesión y sí más desde los movimientos sociales. Junto con Fran Afonso, fotógrafo también de nuestra tierra, formamos un colectivo que se llamaba Arriba lxs que luchan, al que pronto se unieron nuestros queridos compañeros, Maspe y Gonzalo. Fran venía de otros procesos sociales y comunitarios donde además usaban otro medio tan potente como ha sido «Radio Pimienta». Y, Gonzalo y Maspe, eran compañeros con grandísima fuerza y perseverancia en la lucha por los pueblos y los DD.HH. Los 4 estuvimos documentando los movimientos sociales durante casi 5 años y tenía mucho sentido usar esa herramienta para visibilizar lo que hacíamos.
En ese tiempo, debatíamos mucho qué era esto del fotoactivismo y justo empezaron a surgir en el Estado otros colectivos que también hacían lo mismo. Algunos mucho antes que nosotros y otros a posteriori. Fue un momento muy importante. La gente nos llamaba para que cubriéramos las noticias porque los medios convencionales no cubrían o lo hacían de una manera muy ligera, así que llegamos a convertirnos en el medio alternativo. Hoy hay un archivo importantísimo de una época concreta que se puede consultar, e incluso descargar imágenes con la licencia de Creative Common, a través de la página (blog) de arribalasqueluchan.wordpress.com, que te vincula con Flickr, que es donde llegamos a colocar la mayor parte de las galerías fotográficas.
RDT: Has emigrado varias veces, pero siempre has vuelto a Canarias. ¿Qué te trajo de vuelta: la magua o las circunstancias?
LS: Bueno, la vida es una concatenación de circunstancias. Una veces sales forzada, otras por placer. Pero si he de responder a esta pregunta, lo que me trae de vuelta es la raíz. Una vez, viviendo en México, pensé que daba igual si me perdía en el mundo que tenía un lugar al que volver. Y esa certeza me dio mucha tranquilidad y seguridad. Sé donde está mi casa, así que da igual a dónde vaya o cuanto tiempo esté fuera, que sé a dónde volver. Si tuviera que elegir, elegiría una y mil veces el mismo lugar.

RDT: Recientemente ganaste un premio en Fotonoviembre ¿crees que hay suficiente visibilidad para las personas que se dedican al arte en (cualquiera de sus facetas) en Canarias?
LS: El Arte (en mayúsculas) es algo muy reciente para mí, aunque desde hace tiempo estoy haciendo arte sin saber que lo era, por lo que no tengo tan explorado este campo. Ahora he entrado de lleno y, de hecho, me estoy formando más como documentalista y artista, así que te podré decir más y mejor en un futuro.
RDT: Desde Tamaimos (Agenda Tamaima 2025-2035) lanzamos la idea de las «Becas Martín Chirino» para contribuir al desarrollo de nuevos talentos canarios. ¿Qué te parece la propuesta y qué añadirías tú según tu experiencia?
LS: Pues me parece una idea maravillosa, que aplaudo y ojalá se pueda llevar a cabo. Las becas son muy necesarias para la creación y el desarrollo de proyectos, en general. La financiación en este campo escasea. Aunque hay muchas becas, son muy limitadas; se presentan muchísimas personas y las plazas son pocas. Aparte, las cuantías tienen que estar suficientemente dotadas: no sé por qué piensan que un festival de un fin de semana puede tener un presupuesto tan elevado mientras que proyectos de investigación, profundos y delicados, y de tanto interés social y cultural, tengan tan poco presupuesto. Hay veces que la cuantía es tan baja que no merece la pena perder el tiempo y el desgaste en todo lo que conlleva presentarse a una beca, subvención, etc. Por supuesto que la propuesta es bien recibida, y lo que sea será bienvenido, pero si he de opinar, diría a quien corresponda que es importante que la cuantía sea generosa.
Necesitamos más espacios de creación y cuando digo esto, no es porque no los haya, sino por lo difícil que es participar en ellos con financiación para crear. Cada vez hay más demanda y la oferta es limitada.
RDT: ¿Cómo ves el panorama del fotoperiodismo y el periodismo documental en las Islas?
LS: Es una pregunta difícil porque no se responde en dos líneas. Pero, tanto en Canarias como en otros lugares, los medios se han acomodado y han perdido la esencia periodística de ir tras la noticia. Las noticias llegan a los medios, no al revés, y eso no es informar como es debido. Recogen fotografías de gente anónima, muchas veces hechas con móvil. Y si pueden, te las roban, a mí ya me han quitado muchas. Otras veces las reciben de gabinetes o departamentos de comunicación y no ponen la autoría, más bien, se apropian de ella. Eso sí que me indigna muchísimo porque encima quedan como si hubieran ido a cubrir la noticia, es realmente vergonzoso. El problema es que muchos medios son empresas y, como tales, el objetivo es tener beneficios y así, las cosas no cuadran.
Otro problema es la publicidad, más en un lugar pequeño como Canarias, donde al final nos conocemos todos, muchas noticias van condicionadas por quién se publicita. Si es una empresa constructora, pues ya te imaginas cuánto espacio y qué lugar ocupan ciertas noticias relacionadas con todo lo que estamos viviendo en Canarias con respecto al turismo, la vivienda, los salarios bajos, el descuido de espacios naturales y de interés cultural, ecológico y patrimonial, etc.
RDT: ¿Qué hace que Luz Sosa Contreras se interese por un proyecto?
LS: Bueno, mis temas de interés son los DD.HH., la ecología, el territorio, la identidad, la memoria, las migraciones, la salud… Dentro de ahí, hay muchas ideas que desarrollar, todo depende del momento vital y la cercanía con el tema.
RDT: Hace tiempo que estás trabajando sobre Teno, ¿qué nos puedes contar sobre esto?
LS: He viajado mucho. La gran mayoría de mis viajes llevan estancias largas. Y sin duda, Teno, ha sido uno de los viajes más bonitos de mi vida. Un viaje interior a tierra conocida. Siempre estuve ligada a Teno, es un territorio cercano a mí porque yo soy de esa zona y por otro lado porque desde muy pequeña lo visitaba con mis padres, ya que la madrina de mi madre era tenera. Para mí era como viajar a otro mundo y, en cierta medida, hoy también lo sigue siendo. Hace muchísimos años que quería fotografiar esta comunidad, así que subí a aprender el salto del pastor con Gregorio, un cabrero tenero que nos daba clases. También subía a sus fiestas tradicionales y a caminar. Así que después de muchas visitas, supe que para hacer un proyecto fotográfico documental allí, tenía que irme a vivir allí. Y así hice. Desde entonces, desde hace 5 años, he ido viviendo en Teno por largas temporadas.
El proyecto en el que estoy trabajando se llama La isla de más allá, haciendo referencia a una definición que cita el famoso etnógrafo canario Manuel J. Lorenzo Perera en su libro Estampas de Teno Alto. Y es un proyecto documental multidisciplinar de largo recorrido; el tiempo es importante porque busca, entre muchas cosas, documentar la transformación de un territorio y los cambios de la población. Un proyecto que ahonda en cómo el ser humano se adapta a vivir en la época del Antropoceno y el impacto que tiene sobre la naturaleza, la transformación del paisaje y la vida de las personas. Es un proyecto con muchas capas y reflexiona sobre temas como la falta de lluvia y la sequía como principal causante de la despoblación rural, el éxodo y las migraciones. El paisaje como elemento de identidad, pertenencia y sincretismo geográfico. La erosión del territorio como metáfora de una memoria que se desvanece y las huellas que prevalecen como parte del imaginario colectivo; el papel de la mujer en contextos rurales, la genealogía familiar como eje de construcción del caserío. El humor y la cooperación de un territorio que mantiene vivo gran parte de su legado cultural como fuente de vida y resistencia.
Además, desde hace dos años, en codirección con el cineasta Miguel Ángel Rolland, venimos filmando una película documental que se llama Baladero, un canto a la vida a través del baile en una comunidad rural que se resiste a desaparecer. Actualmente, estamos en fase de financiación y necesitamos mucha ayuda. Un documental que, en mi opinión, se hace urgente. Hay una generación que ha vivido ligada a la tierra y los saberes populares, que se va, como si fuera una especie que se extingue, por lo que consideramos que es un homenaje a ellos y ellas. En breve sacaremos una campaña de crowdfunding (mecenazgo) un sistema de apoyo económico popular del que esperamos recaudar el dinero suficiente para acabar la película.