Aniaga Afonso
Aniaga Afonso entrevista a una mujer rural que ha sido también muchas otras cosas antes (urbanita, trabajadora en el sector público de las emergencias, criadora de gallinas aficionada…) para acabar convirtiéndose en todo un referente de la agricultura y ganadería ecológica al frente de su Finca Ecológica La Jara. En esta conversación desgrana ideas muy interesantes acerca del sector, la presencia de la mujer en el mismo, la dependencia alimentaria, la renovación generacional, etc.
REVISTA DIGITAL TAMAIMOS: Preséntate
PILAR CARBALLO: ¡Hola! Soy Pilar Carballo, agroganadera ecológica del municipio de Arafo (Tenerife) en el paisaje natural protegido de Las Siete Lomas.
RDT: Imagino que te lo han preguntado muchas veces pero, sin antecedentes familiares, ¿qué te impulsó a dedicarte al sector primario en Canarias?
PC: Surgió porque yo trabajaba en otro sector (era empleada pública del Gobierno de Canarias en Emergencias) y en un momento dado tuve, digamos, una emergencia yo misma: no estaba a gusto donde estaba. En el año 2000, mi marido y yo habíamos comprado una pequeña finca de mil metros cuadrados en Arafo, que teníamos para venir con los niños cuando eran pequeños. Yo ya tenía gallinas por aquel entonces y empecé a darme cuenta de que la gente, en concreto mis compañeros de trabajo del 112, tenían mucho interés por los huevos camperos, así empecé vendiéndoles los huevos que me sobraban. Cuando tuve esa “crisis” -un problema de salud derivado del estrés- pensé que si en vez de tener 10 o 15 gallinitas para casa, tenía 200, podría ser un negocio y, además, como consumidora, me había dado cuenta de que había muchos nichos de mercado en el sector ecológico. Fue así como emprendí en el sector primario, por una necesidad personal por un lado, y por otro, porque vi que había oportunidades y que, como clienta, había cosas que yo misma no encontraba disponibles. Pues voy a hacerlo yo, voy a intentarlo. ¡Eso fue lo que me impulsó!
RDT: Compaginas agricultura y ganadería ecológicas. ¿Son dos caras de la misma moneda?
PC: Para mí es súper importante, más que compaginar, complementar la agricultura con la ganadería, porque el ser agroganadera significa que parte de la alimentación de tus animales la cultivas tú y ¿qué mejor manera de alimentar la tierra en la que cultivas que con el propio estiércol de tus animales? Entonces, sí, la agricultura y la ganadería para mí tienen que ir unidas. Es verdad que muchas veces no es posible porque la ganadería tiene el estigma de ser un sector muy, muy sacrificado y muy esclavo. Normalmente la gente sí que apuesta por la agricultura porque con un riego automatizado, si no riego hoy, riego mañana, y si no, puede venir cualquier persona a abrir una llave y ya está. Pero en el caso de la ganadería, los animales requieren una atención diaria y hay gente que no quiere apostar por ella porque desde fuera se ve muy absorbente; aunque yo siempre digo que para mí era más sacrificado trabajar en el 112, estar localizada 24 horas y no ser dueña de mi tiempo, cosa que ahora mismo, aunque venga a trabajar todos los días, mi tiempo lo gestiono yo y lo dedico a lo que quiero, a lo que me gusta, y a mi pasión, que ahora mismo es mi finca, la Finca ecológica La Jara.
RDT: Como canaria y como mujer, ¿cuáles han sido tus mayores retos y cuáles tus mayores satisfacciones en el mundo de la ganadería?
PC: Como mujer, mi mayor reto ha sido que la gente me tome en serio. Al ser una urbanita que llegué al pueblo de Arafo, no fue fácil. Arafo es un pueblo pequeño, donde, además, la agricultura y la ganadería es algo que ya sólo hacen las personas mayores y se ve como un trabajo para quien no ha estudiado. He tenido que sobrevivir al ¿a qué viene esta mujer ahora? ¿A dejar hierba en el campo? ¿A contarnos cómo se crían los animales o cómo no se crían? Después, en general, es una profesión muy masculinizada, por lo que, como mujer, tienes que demostrar doblemente lo que vales y que aunque no vengas de este sector, puedes traer nuevas y buenas ideas, nuevos proyectos. Yo, cada vez que me he metido en algo que desconocía, lo he hecho a fondo. Por ejemplo, cuando empecé con las gallinas, a pesar de que yo tenía estas poquitas para casa -no es lo mismo que tener 250 gallinas- me fui al Congreso Nacional de Avicultura, a ver el mercado, cómo está funcionando, qué es lo que hay, qué es lo que no hay…
Y, como canaria, el mayor reto es cuando sales fuera. Por ejemplo, hace poco una chica me llamó, estaba haciendo un doctorado y quería hablar sobre el ser autónomo. En un determinado momento de la conversación, me dice: “es que vi una publicación tuya del premio de Mujer rural profesional autónoma que te dio Caixabank, y me pareció rarísimo que en Canarias hubiese gente que se dedicara a la agricultura o a la ganadería, porque yo pensaba que ahí solo había turismo”, entonces creo que, como canaria, cuando vas fuera a alguna charla, a algún congreso, creen que aquí no se produce nada, por lo que, como canaria, el reto es demostrar que también somos productores. Y que realmente aquí hay algo más que turismo.
Mis mayores satisfacciones en el sector primario en general son, por un lado: el ir abriendo camino para las nuevas generaciones. Por ejemplo, en el sector ecológico, si tienes que llevar a los animales al matadero para la producción de carne, tanto de cordero como de pollo, los mataderos no suelen estar dados de alta para ser ecológicos, pero tienen que hacerlo para que cumplan la normativa ecológica y así tú poder acabar el trabajo, es decir, que siga siendo ecológico hasta que llegue a la mesa del cliente. Esa es la alegría de ir abriendo camino, que en un principio son puertas que abro para mí, pero que también son puertas que van a estar abiertas para futuras generaciones y que van a estar relacionadas con la soberanía alimentaria. Por otro, los premios también son importantes, porque yo soy Premio Mujer Rural Canaria del año 2022 del Gobierno de Canarias y Premio Mujer Profesional Autónoma de Caixabank, y aunque no recibas nada a cambio sino algo simbólico y salir en el Boletín Oficial de Canarias -en el caso de Mujer Rural Canaria- te dan la satisfacción de decir ¡algo estoy removiendo porque si no, a mí no me lo darían! Cuando me llamó la consejera para decirme: “te hemos dado el Premio Mujer Rural Canaria”, mi respuesta fue: “¿pero ustedes saben que yo hace unos años estaba sentada en un despacho del Edificio Mapfre?” Y me dijeron, «sí, sí, pero es que precisamente por tu trayectoria, por lo que has hecho en tan pocos años que llevas aquí, que eres un ejemplo para seguir adelante y un referente para otras mujeres que se quieran dedicar a esto».
RDT: En Canarias seguimos siendo peligrosamente dependientes del exterior agroalimentariamente hablando, ¿cómo ves la salud y el futuro del sector primario en las Islas? ¿cuán lejana está nuestra soberanía alimentaria?
PC: El futuro del sector primario realmente depende principalmente de las personas que estamos aquí. No podemos pensar en que el futuro del sector primario va a estar en las ayudas que nos vengan de Europa o en las ayudas que nos dé el gobierno de Canarias, que son insuficientes, porque a mí, por ejemplo, me han dado por producir 400 kilos de pollo ecológico en el año 2023, en el año 2024, recibí 13,50€ de ayuda total… o de las ayudas agroambientales nos están dando 20€ por oveja al año, ovejas que están en peligro de extinción, como es el caso de la oveja palmera, que solo quedan 200 ejemplares y nosotros tenemos ahora mismo 5 nada más, y recibimos 20€ al año, ¡eso no te da para absolutamente nada! Entonces, el futuro del sector primario está en el trabajo de las personas que estamos en él, en que la sociedad le dé el valor a lo que estamos haciendo, que es, nada más y nada menos, que producir alimentos. Con la dependencia que tenemos del exterior, el día que pase algo grave, serio, más allá del COVID, más allá de la huelga de transporte, de la guerra de Ucrania, que de repente dejen de entrar barcos… yo lo que tengo claro es que de hambre no me voy a morir, porque yo produzco mis alimentos, al menos parte de ellos, y con los que produzco soy capaz de alimentarme, pero habrá mucha gente que lo va a pasar mal por culpa de esa dependencia; es más, te tengo que decir que hasta incluso nosotros mismos como productores agroecológicos dependemos de parte de la comida de nuestros animales del exterior. Es cierto que si de repente deja de entrar, tendremos que buscarnos la vida y a lo mejor la producción no es tan alta en el caso de los huevos, pero nuestros animales pueden comer porque las ovejas pastorean todos los días, para los pollos y las gallinas habría que buscar alternativas, y en el caso del consumo humano, nosotros lo tenemos garantizado con nuestra producción.
La salud del sector, pues lo mismo, no hay mucha unión y está muy politizado, por lo que yo creo que con que la sociedad nos cuide y se nos dé el valor que tenemos a los productores de alimentos, a los agricultores y a las ganaderas, o sea, que se nos dé el valor real que tenemos dentro de la sociedad porque, al final, está más valorado socialmente el trabajo de un arquitecto, un aparejador, un dentista, un abogado que el de un agricultor o una ganadera, esa es una reflexión que tendría que hacerse la sociedad y que yo se la planteo a las personas cuando voy a dar charlas: de todos los que están aquí ¿cuántas han necesitado hoy un abogado? Pues casi nadie y un dentista, hoy casi nadie y un arquitecto, un aparejador, nadie, y un agricultor y un ganadero: todos, porque todos hemos comido antes de venir aquí.
Y con respecto a la soberanía alimentaria: es muy difícil. Yo se lo he dicho al consejero directamente, y él me huye porque siempre que tengo la oportunidad le hablo claro. Cuando nos iban a presentar lo de los 16 millones de visitantes, le dije: tú eres «Consejero de agricultura, ganadería, pesca y soberanía alimentaria», pero es que nunca oigo el término soberanía alimentaria, nunca te veo hablar de eso, sino de que van a venir 16 millones de turistas, sí, pero vamos a hablar de darnos de comer a nosotros primero antes que a nadie, o sea, vamos a hablar de la gente que vive en nuestro territorio, no de los que vienen de vacaciones y se van.
Por eso creo que la soberanía alimentaria es una falacia y no la vamos a conseguir en un territorio como este. O volvemos muy, muy hacia atrás, es decir, hacemos un cambio de paradigma total sobre nuestros hábitos alimentarios, hábitos de consumo y volvemos a comer sólo de temporada y sólo lo que se produce aquí… pero eso es inviable, somos ya tantos y tan pocos los que nos dedicamos al sector primario, que somos incapaces de dar de comer a la población canaria.
RDT: ¿Cómo animarías a la juventud a apostar por el sector (ganadero/agrícola o ambos) en las Islas?
PC: La juventud tiene que ver a este sector como algo atractivo, algo de lo que se puede vivir. Cuando yo no estaba en este sector la imagen que tenía, sobre todo de los ganaderos, era la de que siempre estaban pidiendo ayudas, así que pensaba que esa gente no podía vivir de lo que hacía. Una vez que estás dentro te das cuenta de que sí puedes vivir de lo que haces, pero para que una empresa funcione, porque al final los ganaderos y los agricultores, las ganaderas y las agricultoras somos empresarias del sector primario, tiene que tener una rentabilidad económica y esa rentabilidad económica se consigue vendiendo tus productos por encima del precio que te cuesta producirlos. Lo que tenemos que hacer es que la juventud vea negocios referentes, que lo que piensen sea: a esta mujer se ve que le va bien, porque sigue trabajando, sigue haciendo sus cosas, sigue sacando productos al mercado, tiene los animales bien cuidados, las instalaciones están bien… Yo en este caso aplico siempre a las charlas que voy a los institutos, la teoría de las 3D, que es una teoría mía sobre cómo emprender en el sector primario y que te vaya bien. La primera D es diversificar, o sea, no tener un único producto, sino tener varios e incluso que sean diferentes a lo largo del año para no tener todos los huevos en la misma cesta. En el caso de la Finca ecológica La Jara, nosotros tenemos la producción de fruta y verdura de temporada, los huevos ecológicos, el pollo ecológico dos veces al año, la venta de uvas, cuando hay, y también tenemos los corderos que estamos vendiendo para otras ganaderías no ecológicas que quieren cambiar la raza y les vendemos corderos vivos. También en la diversificación tenemos las visitas a la finca a través del amadrinamiento.
La segunda D es diferenciarse, está claro que para que un negocio funcione tienes que hacer algo diferente, porque si no al final estás en el mercado y no vas a llamar la atención de nadie; nosotros, por ejemplo, una cosa que tenemos diferente, que ahora cada vez hay más, son los huevos azules: en nuestras medias docenas te viene uno blanco, uno azul y cuatro marrones, es una manera de diferenciarte, la gente los ve y quiere probarlos.
Y la tercera D es dignificar el sector, es básico hacerlo por lo que te decía antes, porque tiene que haber una valoración, hay que eliminar un montón de estereotipos sobre el medio rural y específicamente sobre la mujer rural, porque la mujer rural la gente se cree que somos mujeres que no sabemos hablar, que no estamos formadas, que no tenemos ocio, que no tenemos pasatiempos, que olemos mal, incluso, que nos vestimos de negro y que no nos podemos pintar las uñas, o cosas así. Es cierto que también la dignificación del sector viene por la profesionalización y por el asociacionismo, tenemos que ser gente formada, reciclada y estar asociados, porque eso es una manera de que el sector esté más unido y sea más profesional. A mí me costó mucho decir que soy ganadera porque me parecía que era una palabra grande; un ganadero es una persona que tiene animales, que se dedica a esto, es decir, una persona que tiene cuatro cabras, no es ganadera, es una persona que tiene cuatro cabras, igual que una persona que tiene en su casa un huerto con cuatro cosas, pero se dedica a otra actividad, no es agricultor, entonces, también pienso a veces que aquí todo el mundo es agricultor y aquí todo el mundo es ganadero y eso no es así, hay que ser profesionales y esa es una manera importante de dignificar el sector, profesionalizándolo.
RDT: La Finca Ecológica La Jara se ha convertido en un referente en Tenerife, a muchos niveles. ¿Qué destacarías de tu proyecto?
PC: Destacaría de la Finca Ecológica La Jara que para ser un proyecto que inicié para que fuera básicamente de producción de alimentos ecológicos, en todo este tiempo he conseguido que no sólo sea un sitio donde se producen alimentos, porque me he enfocado en los últimos tres años en darle valor a las razas autóctonas. Hace cinco años me tropecé con una oveja, yo no tenía, y una vecina me dijo que me iba a regalar unas cuantas. Yo no había visto una oveja en mi vida, eso a veces me da vergüenza decirlo pero lo reconozco, y tampoco sabía que en Canarias las ovejas estaban en peligro de extinción… me dio tanta vergüenza pensar ¿cómo soy una persona que se dedica a esto, que estoy en el sector primario, y que no sé la historia de nuestras razas de animales? que empecé con el tema de las razas autóctonas, a investigar, a preguntar, a formarme. Pienso que ahora mismo la Finca Ecológica La Jara es un referente en muchos aspectos, pero en el que más me gustaría destacar es en el de fomento y conservación de las razas autóctonas, en especial de las ovejas, y en concreto de la oveja palmera y de la oveja canaria de pelo (pelibuey). He conseguido que parte de la sociedad decida amadrinar a nuestras ovejas, conocerlas, poder venir a la finca, verlas, darles de comer, saber su historia y yo creo que eso en otras fincas no se hace. Tú puedes ir a una finca donde tienen animales y puedes ver a los animales, pero no llegar al fondo como llego yo con todas las madrinas que vienen aquí y que se vayan con la sensación de haber amadrinado a una oveja de verdad, de haber hecho una inversión aquí que al año siguiente vuelven a hacer porque se dan cuenta de que nosotros estamos haciendo un trabajo que tendría que hacer la administración, la conservación y fomento de las razas autóctonas, y que cuando tú le preguntes a un niño canario que te diga un animal que esté en peligro de extinción que te hable de los animales canarios, de animales como la oveja canaria de pelo que lleva con nosotros más de 2.000 años, que llegó a Canarias desde el norte de África con los primeros pobladores de Canarias y que no te hable del lince ibérico. Me siento orgullosa de esa parte de mí, de haber llegado a una oveja, o haberme tropezado con una, haberme enamorado de ellas y ser capaz de transmitirles ese amor y esa pasión que tengo porque, al final, todos estos animales forman parte de nuestra historia, de nuestro patrimonio, de nuestra identidad y son los que han hecho el paisaje que tenemos ahora mismo, todas estas razas autóctonas que han estado con nosotros mucho tiempo y que han dado de comer y han abrigado al pueblo canario.