Raúl Vega
Está claro que las comparaciones son odiosas. Ahora con las protestas en Marruecos me acuerdo de 2011 cuando poco faltó para celebrar aquella Primavera Árabe en buena parte del Magreb que dejaba a Canarias como opción segura y permitió que en plena crisis Canarias consiguiera un récord turístico.
¿No han notado algo raro en el ambiente durante este 2025? Algo así como una sensación extraña, un aire diferente. El ambiente tiene calima, huele a té verde y sabe a cuscús. ¡Oh no! ¡Nuestro país vecino! Este sí y no Francia, que es un vecino bastante alejado… Pero en este caso la cita de Marruecos no tiene que ver con emigración ni con pateras, tiene que ver con cifras turísticas. Y tiene al sector muy preocupado…
Resulta que Marruecos recibió 11,6 millones de turistas hasta junio de este año, un millón más que Canarias. La noticia sacude la opinión publicada en Canarias. ¿Cómo va a ser eso? ¿Cómo es posible que Marruecos reciba más turistas que Canarias? Ya me imagino los argumentos de los sectores del turismo más clásico en Canarias. Pagan salarios más bajos mientras en Canarias hay que pagar, al menos, 1.184 eurazos en 14 pagas; depredan el territorio en espacios otrora vírgenes, mientras en Canarias, donde no se ha destrozado ningún espacio natural (nótese la ironía) la legislación limita más y la población es más sensible; todo allí es más barato… Me recuerda al machista que critica a todos los musulmanes (como si todos fueran iguales) “por cómo tratan a las mujeres”. La viga en el ojo ajeno…
Cuando tú no crees en tus posibilidades tienes la necesidad de igualar por abajo, empatar en precariedad para poder poner mesa y mantel al turista que depreda el territorio y deja escaso gasto, a los datos me remito: en el vagón de cola en salarios, bienestar social, riesgo de pobreza y exclusión social, acceso a la vivienda… Y buena parte de este fracaso colectivo tiene que ver con el hecho de que esta gente no cree en Canarias como un espacio realmente atractivo, si quitamos los espacios naturales masificados, el clima y la voluntad de dejar destrozar el territorio para que venga el visitante. Empero, pese a este lloriqueo otoñal, Canarias cerró el año 2024 con 17,7 millones de turistas. De récord en récord. Pero nunca es suficiente.
Que la noticia ocupe espacio en medios de comunicación canarios no es una mera casualidad. El turismo es la religión en Canarias. Vivir en Canarias es entender que la gallina de los huevos de oro no se toca. La relación entre el debate del modelo turístico y la diferencia de un millón de turistas con Marruecos no tarda en salir, como pueden leer y escuchar estos días. Mientras nosotros nos entretenemos con boberías para definir el modelo turístico, ellos se llenan los bolsillos y nos superan. Da igual que el turismo siga aumentando hasta niveles obscenos. Da igual que en la calle se haya dicho, alto y claro, que así no podemos seguir. Tampoco que todos los indicadores lo demuestren, ya ha llegado el momento de decrecer sosteniblemente. Aunque no esté directamente relacionado con el turismo, todo hace indicar que no podemos seguir así. La dificultad de acceso a la vivienda, la densidad de población, la excesiva presión sobre el territorio y las constantes caravanas, así lo atestiguan.
No hemos aprendido nada. Hemos crecido contando turistas, en plan montaña, sin freno y sin reparo. Y hemos mirado a Marruecos con condescendencia, con desprecio y, en ocasiones, con xenofobia. Sin embargo, déjenme decirles que la alarma es totalmente injustificada si vamos a los datos. En primer lugar, Marruecos cuenta a los marroquíes que se desplazan por el país entre sus llegadas. Si contamos solo foráneos, Canarias tiene 15,9 y Marruecos 9,4. En segundo lugar, lo evidente: Marruecos es inmensamente más grande que Canarias. 446.550 por 7.447 km2. Eso sí, la densidad de población de Canarias es de 304 hab./km² por 85 habitantes en el país alauí. Estamos acostumbrados a tener unos datos turísticos que son comparables con estados gigantescos como Canadá (19,9 millones en 2024) o algo más pequeños como Corea del Sur (16,4 millones de turistas y algo más de 100.000 km2 de superficie). Pero esa no puede ser nuestra liga.
En serio, ¿no han entendido nada? Se trata de dejar más ganancia en destino y no de contar turistas. Canarias no puede crecer infinitamente, es obvio pero necesario recordarlo. Hay que hacer que menos turistas dejen mayores ganancias. Eso no quiere que lo sepas los turoperadores que se llevan lo grueso de esta fiesta a la que no nos invitaron, pero igual con 7 millones de turistas estables, respetuosos con el medio ambiente, que favorezcan a iniciativas y empresas locales, con los que se repartan las rentas turísticas, podemos vivir. Es posible que hasta mejor que ahora porque el dinero para atraer más y más lo podríamos emplear en invertir en otros nichos económicos más rentables. ¿Se acuerdan de la diversificación económica?
Está claro que las comparaciones son odiosas. Ahora con las protestas en Marruecos me acuerdo de 2011 cuando poco faltó para celebrar aquella Primavera Árabe en buena parte del Magreb que dejaba a Canarias como opción segura y permitió que en plena crisis Canarias consiguiera un récord turístico. Aquella experiencia no deja de rondarme por la cabeza con las recientes protestas en Marruecos, en una generación cansada de la dictadura. Más de uno lo usará como arma arrojadiza en sus campañas de promoción.
Quizá en ese plan para destacarse de Marruecos y recuperar el millón de turistas está el reciente premio turístico a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, algo que debe ser insólito. Este premio se debe enmarcar en el plan de “destino seguro” que tanto alardean para marcar diferencias con competidores turísticos. Destacan en el texto justificativo que se lo otorgan “por velar por la seguridad ciudadana y el orden público”. Bonito fuera… Un premio por hacer su trabajo, básicamente. Si es así, yo lo solicito para la Policía Canaria que sí que hace una labor importante: detectar la actividad irregular en el turismo activo, algo que sí prestigia el destino y genera confianza en un visitante de más calidad. Es su trabajo, pero está más relacionado con el turismo.
En fin, hay muchas cosas que hemos normalizado en Canarias que apestan a rancio, y que no podemos pasar por alto si realmente queremos construir un modelo diferente. Primero, no nos podemos comparar con todo un país que multiplica por 60 nuestra superficie. Segundo, contar turistas es lo que nos ha llevado a esta situación en la que el turismo no puede ofrecer bienestar social porque es un trabajo basura, por mucho que se cobre más que en Marruecos (solo faltaría…). Tercero, hiede que un cuerpo policial reciba un premio turístico por hacer su trabajo. Ya es difícil tragarse estas noticias, pero desde luego la opinión publicada sigue insistiendo cuando lo que huele a podrido ya es el cadáver del turismo depredador.
Si de verdad queremos hablar de futuro, toca dejar atrás el fetiche de las cifras y empezar a medir lo que importa: cuánto se queda en Canarias, cuántos empleos dignos se generan, qué impacto real tiene en la vivienda, en el territorio y en la vida de la gente. Igual con menos turistas pero mejor repartido podemos vivir mejor que ahora. Y quizá entonces dejemos de oler a turismo caducado y empecemos a construir un modelo con sentido.