La ilustradora tinerfeña Alicia Borges (1979) es licenciada en Bellas Artes y máster en Animación Tradicional y Dibujos Animados. Compagina su labor artística con la docencia en la Universidad de La Laguna. En esta entrevista responde a las preguntas de Aniaga Afonso, Coeditora de la RDT, acerca de su experiencia profesional, retos, oportunidades y el desempeño de una ilustradora canaria, madre y con un firme compromiso ético.
Revista Digital Tamaimos: Preséntate…
Alicia Borges: ¡Hola! Mi nombre es Alicia Borges y soy ilustradora. Dibujo cosas que veo, pienso y siento (y cosas que me encargan, claro).
Nací en Tenerife en 1979. Me licencié en Bellas Artes y realicé un Máster en Animación Tradicional y Dibujos Animados. He desarrollado mi trabajo como ilustradora para Literatura Infantil y Juvenil, Proyectos Educativos y Desarrollo Visual en Animación (dirección de arte, de fotografía, diseño de personajes, escenarios y color).
He trabajado para estudios de animación y publicidad, editoriales y para distintas entidades, empresas y particulares. Compagino la ilustración con la docencia, impartiendo talleres y formaciones, charlas y ponencias (actual y temporalmente, también como profesora en la ULL). Y combino técnicas tradicionales (sobre todo, lápices, acuarelas y tintas) con digitales.
Ilustrar cuentos y álbumes infantiles es lo que más me apasiona y aspiro a ser autora de mis propios libros algún día. También soy madre y recolectora de anécdotas de mis hijos, fuente de inspiración constante. Procuro e intento que mis dibujos transmitan algo pues me interesa lo social, lo político, lo emocional y lo que ocurre dentro y fuera de mí.
RDT: ¿Cómo llegaste al mundo de la ilustración? ¿Cuáles son tus referentes dentro de la tradición de ilustración canaria?
AB: Llegué a la ilustración casi como fui aprendiendo a hablar o a caminar. Dibujo desde pequeña y nunca dejé de hacerlo; supongo que soy una “superviviente”, pues siempre digo que todos los niños y niñas dibujan, es algo inherente al ser humano. Pero llega un momento de “inflexión” en la vida en el cual algunas personas dejan de hacerlo y otras, continuamos.
Siempre supe que quería estudiar Bellas Artes y que lo que más me gustaba era dibujar. Descubrí que existía una figura llamada ilustradora y decidí autoproclamarme así cuando me preguntaban “¿Profesión?”, pues mi trayectoria e intereses han ido siempre por ese camino.
En cuanto a mis referentes, tengo que confesar que nunca me hablaron de ilustradores o ilustradoras canarias como tal. Sí estudié a algunos artistas plásticos (sobre todo y por encima de todo, hombres) como César Manrique, Oscar Domínguez o Néstor de la Torre y conocí parte de su obra gráfica. Pero en lo que a las mujeres artistas canarias se refiere, las que conozco es gracias a un interés personal por descubrirlas, como Lola Massieu, Jane Millares Sall o María Luisa Hodgson, y gracias al trabajo de personas que trabajan, estudian, investigan y hacen divulgación para darles el lugar y reconocimiento que merecen.
Si hablamos de ilustración, dado que me dedico a la ilustración infantil, me interesa, admiro y sigo el trabajo de varios ilustradores/as de Canarias, con muchísimo talento; como por ejemplo, Víctor Jaubert, Bea Hernández, Irene León, Nareme Melián, Javier Corzo o Lourdes Navarro.

RDT: En tu opinión, ¿qué posibilidades ofrece la ilustración en Canarias? ¿Y qué retos?
AB: Lo cierto es que, como he dicho anteriormente, en Canarias hay mucho talento en lo que al arte gráfico y en concreto a la ilustración se refiere. Yo he tenido la suerte (o perseverancia o circunstancias de la vida) que me han permitido trabajar aquí en Tenerife; tanto para clientes canarios como para el resto de España o países extranjeros.
Actualmente, existen muchas empresas dedicadas a la animación ubicadas en el archipiélago que requieren de profesionales del sector, como son los ilustradores.
Y también te diría que hoy en día, gracias a internet, es posible trabajar desde aquí para clientes de cualquier parte del mundo (eso sí, tienes que saber hablar inglés). Esto, sumado a que actualmente existen más ofertas formativas y más espacios académicos donde formarse, hace posible que haya más oportunidades para trabajar y poder dedicarse a esta profesión.
Al mismo tiempo, uno de los retos a los que nos enfrentamos es que, debido a este libre y fácil acceso a internet, a las redes sociales, a herramientas y espacios virtuales y demás, también hace que haya mucha más competencia y que se nos exija un trabajo “extra” de estar presentes , de darnos a conocer, generar mucho contenido y de “vendernos”, aunque esto no siempre sea sinónimo de éxito o de garantía profesional. Un inconveniente sería, en el caso de tener que buscar empleo presencial fuera de Canarias, la mayor dificultad (por motivos económicos o de desplazamiento) que supone vivir en la “periferia”, aunque seamos al mismo tiempo destino turístico y parada de los nómadas digitales.
Otro de los retos, para mí, es poner en valor nuestro trabajo, pues siempre hay “competencias desleales” y diversidad de criterios a la hora de poner precio a nuestro trabajo, además de amenazas como lo es en estos momentos la IA (Inteligencia Artificial).
RDT: Recientemente has participado en una feria en Italia, ¿qué novedades te has traído de allí? ¿Ha habido participación canaria aparte de ti?
AB: Sí, estuve en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. Es la primera vez que iba y lo cierto es que participé como visitante y aproveché la oportunidad para reunirme con un par (un “par” canario) de editoriales. Es un espacio tan grande, tan lleno de gente y con tantas cosas ocurriendo a la vez, que llega a ser abrumador y agotador, pero emocionante por descubrir que hay tanta gente trabajando por y para la literatura infantil.
Descubrí muchísimas editoriales, autores/as, asociaciones, etc. y sobre todo, a un montón de ilustradores/as magníficos/as.
En cuanto a si hubo participación canaria, que yo sepa, sólo estaba la editorial Diego Pun. Aparte de esto, no sé si más profesionales canarios asistieron a esta edición de la feria. Yo no tengo constancia.
RDT: ¿Tienen las mujeres suficiente visibilidad en este ámbito?
AB: Como comentaba anteriormente, creo que durante mucho tiempo la mujer ha sido invisibilizada, tanto en el arte como en todos los espacios y ámbitos históricamente ocupados por hombres, pero actualmente, y en el mundo de la ilustración en concreto, considero que la mujer tiene un papel importante, relevante y reconocido. De hecho, te diría que conozco a muchas más mujeres ilustradoras que hombres.
RDT: ¿Cuál es tu prioridad a la hora de enfrentar un proyecto nuevo?
AB: Pues te diría que lo primero es que sea un proyecto acorde a mis valores, tanto profesionales como éticos, ya que suelo involucrarme bastante en los proyectos en los que participo. Después, que me compense en cuanto a tiempo, dinero y esfuerzo y, sobre todo, que haya una buena relación con el cliente, pues la experiencia me ha hecho toparme con personas con las que no merece la pena perder el tiempo.
Por último, y muy importante, es que sea un proyecto que me guste y que pueda compartir con orgullo. Parece una obviedad, pero no siempre podemos escoger y ser tan selectivos; a veces hay que aceptar trabajos que no nos gustan tanto (pues también tenemos que comer, pagar alquiler…) y, bueno, es parte de la profesión.
RDT: ¿Tienes algún proyecto en mente que todavía no hayas podido desarrollar? ¿De qué depende para que se pueda llevar a cabo?
AB: Sí, varios. Por un lado, tengo muchas ideas y bocetos para desarrollar y poder hacer algún día mis propios cuentos infantiles; ser [una] autora integral.
Por otro lado, desde hace años sueño con poder tener un espacio donde impartir clases y talleres de arte, tanto para público adulto como infantil y llevar a cabo actividades paralelas, como exposiciones, encuentros, etc…
¿De qué depende que pueda llevarlos a cabo? Pues, sobre todo, de tener tiempo y dinero. Además de creer que soy capaz de hacerlo (ya sabes, sacudirse al fantasma del “síndrome de la impostora”) y encontrar los medios para hacerlo realidad, pues obviamente, no todo depende de una misma. Estamos en el camino, así que !quizás algún día!
¡Gracias!