De toda la vida se ha tratado de justificar en Canarias cualquier proyecto mínimamente controvertido entonando el mantra de “la creación de puestos de trabajo”. Así fue en el caso de la lanzadera de satélites de El Hierro, el Radar de Malpaso, el Anillo Insular de Tenerife, el Macropuerto de Granadilla, Tindaya, los trenes de Gran Canaria y Tenerife, las regasificadoras en ambas islas,… Así, la clase política testaferra que padecemos, cínicamente jugaba con las necesidades de un pueblo ignorantado, que diría Víctor Ramírez, incapaz de ver cómo otros hacen caja ...