Confieso que estoy totalmente perdido en todo el lío de la sucesión al frente de La Caja de Canarias. Prácticamente, lo único que me queda claro es que las diferencias ideológicas entre partidos –si alguna vez las hubo- se diluyen en la obscena cacería del poder. Tampoco ayuda a clarificar el panorama ver a los medios de comunicación perfectamente alineados con sus partidos de referencia. Tal es el sorroballo que hay quien plantea, parece ser que con bastante conocimiento de causa, que lo que realmente se esconde tras esta lucha encarnizada es un golpe ...