Así, con “j”, a pesar de que la ortografía preceptiva manda escribir “zahorín”. El caso es que en Tamaimos siempre hemos tenido algo de zajorines. Nos ocurren muchas coincidencias, casualidades -aunque el filósofo dijera que “no existe la casualidad, sino la causalidad, que es el producto de la causa-, “dejà vus”, algo de telúrico tiene toda esta aventura,… El caso es que en el podcast que tenemos en salmuera y que ustedes podrán escuchar este fin de semana, Don Agustín Bethencourt, tamaimo bruselense, y servidor nos echamos unas risas a cuenta de la iniciativa del Ayuntamiento ...