En 1843 el poeta alemán Heinrich Heine escribía a propósito de la revolución del transporte y las comunicaciones que supuso el ferrocarril:
¡Qué transformaciones sufrirán nuestra concepción de las cosas y nuestras ideas!
Hasta los conceptos elementales de espacio y tiempo se tambalean. Las vías del tren aniquilan el espacio y sólo nos queda el tiempo. (La traducción es mía).
Y es que, con la expansión del ferrocarril, lugares que antes eran remotos y lejanos, casi inalcanzables, se hacían ahora accesibles gracias al tren, que ...