Hay gente que dedica su actividad académica e intelectual a desvelar nuestro pasado y nuestro presente, contribuyendo así a cimentar un conocimiento propio que, muy probablemente, de otra manera no existiría o sería muy deficitario. Quiero decir que, más allá de exigencias académicas o intereses de promoción profesional, uno descubre una voluntad de poner la tarea intelectual al servicio y disfrute de todos, de la mayoría, y en el ejemplo particular que aquí traigo, de la sociedad canaria, siempre necesitada de la reflexión autocentrada. Tal es el caso ...