Casi tan difícil como componer una buena canción es lograr que esta trascienda tu tiempo, y que a pesar del transcurrir de los años la creación siga sonando con la misma intensidad con la que fue concebida. Para que esto suceda, además de las necesarias cualidades estéticas y musicales que la obra ha tener, es importante que las generaciones venideras, especialmente las que no vivieron tan siquiera los días mismos de su alumbramiento, la hagan suya, la sientan como de su propia generación, y si es posible la acerquen a sus contemporáneos.
De suceder así las cosas, podríamos estar hablando ...