Construir un cereto nuevo con mimbres viejos es tarea imposible. Sólo puede llevarnos a la melancolía. Tratar de construir ese mismo cereto olvidándonos del saber acumulado, de la experiencia obtenida, tampoco parece que nos vaya a llevar muy lejos. Debemos, sin despreciar lo útil del pasado, renovar el presente para ganar el futuro. Los nacionalistas debemos, sin miedo, cuestionar los contenidos, las ideas fuerza que inspiraron desde el mismo nacimiento de esta ideología –en el caso canario, allá por Cuba a finales del siglo XIX- para, aprovechando lo que se deba aprovechar, renovar un caudal de ideas que, bien encauzadas, ...